En la mayoría de mis cursos universitarios uso dos libros de texto que, a primera vista, parecen vivir en mundos distintos: la Biblia y El arte de la guerra. No los coloco en diálogo para “militarizar” la fe ni para “espiritualizar” la estrategia. Los uso porque ambos, cada uno a su manera, entrenan una destreza que hoy escasea en la conversación pública: la capacidad de pensar con rigor cuando hay presión, incertidumbre, sesgo y datos incompletos (Sun Tzu, 1910/2005). Y si uno quiere formar analistas, asesores y servidores públicos con integridad, esa destreza no es opcional.
Ese es el objetivo de este ensayo: mostrar, mediante un caso bíblico concreto, cómo un mismo pasaje puede producir interpretaciones distintas sin degenerar en guerra fratricida, siempre que el análisis se haga con método, con fuentes verificables y con un deseo genuino de la verdad. El episodio elegido es 1 Samuel 28, la visita de Saúl a la médium de Endor (Biblia Reina-Valera 1960 [RVR1960], 1960, 1 Samuel 28:3-25). Es un texto ideal para enseñar tres cosas: (1) cómo separar datos, interpretación e inferencia; (2) cómo manejar hipótesis rivales sin caer en la propaganda; y (3) cómo la falta de integridad arruina la lectura de la realidad, aun cuando uno “consiga información”.
1. El texto como laboratorio de análisis: qué sabemos y qué no sabemos
El relato arranca con un dato estratégico y moral a la vez: Saúl enfrenta una amenaza militar seria y, al mismo tiempo, vive un colapso espiritual e institucional. Busca dirección “por Jehová”, pero no hay respuesta “ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas” (RVR1960, 1 Samuel 28:6). Ante el silencio, Saúl hace lo que muchos líderes hacen cuando la realidad no coopera con su ansiedad: busca un atajo, aunque el atajo contradiga la norma que él mismo había aplicado antes (RVR1960, 1 Samuel 28:3, 7).
Aquí ya tenemos la primera lección: el buen análisis comienza por describir el terreno con precisión. El texto no presenta a Saúl como un “investigador imparcial” sino como un líder desesperado que ya no tolera la espera. Ese contexto importa porque condiciona la calidad de sus decisiones.
El punto controversial llega cuando Saúl pide “hazme subir” a Samuel (RVR1960, 1 Samuel 28:11). El relato dice que la mujer “vio a Samuel” y gritó (RVR1960, 1 Samuel 28:12). Luego, Saúl no ve directamente; pregunta qué ve la mujer, recibe una descripción (“un anciano… cubierto de un manto”) y entonces “entendió Saúl que era Samuel” (RVR1960, 1 Samuel 28:13-14). Y el narrador prosigue: “Samuel dijo…” (RVR1960, 1 Samuel 28:15-19).
Hasta aquí, si uno está entrenando analistas, la regla es simple: no se permite “resolver” el pasaje con emoción ni con consignas. Se obliga al estudiante a identificar: (a) afirmaciones del narrador; (b) percepciones de los personajes; (c) inferencias del personaje; y (d) evaluación teológica posterior del canon.
2. Tres niveles que no se pueden mezclar sin producir desastre
Nivel 1: el nivel narrativo. El texto llama al personaje “Samuel” repetidamente (RVR1960, 1 Samuel 28:15-16). Ese dato empuja naturalmente a una lectura llana: el relato presenta que Samuel habló.
Nivel 2: el nivel fenomenológico (lo que se ve y lo que se infiere). La médium “ve” y Saúl “deduce”. Esto abre el espacio interpretativo: ¿Saúl identifica bien lo que ocurre o rellena vacíos desde su deseo y temor? Aquí ,la ambigüedad es parte del diseño literario del texto, no un defecto.
Nivel 3: el nivel canónico-evaluativo. Crónicas interpreta la muerte de Saúl como resultado de su infidelidad, incluida su consulta a una médium, y subraya que “no consultó a Jehová” (RVR1960, 1 Crónicas 10:13-14). Esa evaluación moral no responde explícitamente a la pregunta técnica “¿quién habló?”, pero sí establece el marco: lo ocurrido no legitima la práctica y el episodio se presenta como parte del juicio sobre Saúl.
En el análisis profesional, confundir niveles equivale a confundir inteligencia bruta, interpretación y decisión política. Y cuando eso se confunde, la gente termina defendiendo su conclusión como si fuera un dato.
3. Cómo trabajan los comentaristas: desacuerdo real, método visible
Este pasaje es útil porque muestra que puede haber un desacuerdo razonado sin que la discusión se convierta en un circo. Los comentarios bíblicos principales se agrupan en dos líneas interpretativas, con una tercera opción minoritaria.
A. Fue Samuel realmente, permitido por Dios de forma excepcional
Keil y Delitzsch sostienen que la narrativa se entiende mejor si se reconoce que el evento no está bajo el control técnico de la médium, sino bajo una permisividad soberana que termina por pronunciar un juicio contra Saúl (Keil & Delitzsch, 1900). Esta lectura descansa en el peso narrativo (“Samuel dijo”), la sorpresa de la mujer y la coherencia del mensaje con juicios anteriores ya pronunciados contra Saúl (RVR1960, 1 Samuel 15; 28:17-18).
B. Fue una suplantación, posiblemente demoníaca, que aparenta ser Samuel
Ellicott documenta que varios intérpretes históricos prefirieron esta explicación para proteger el principio bíblico de la prohibición del ocultismo y evitar la idea de que un profeta de Dios quedara “convocado” por artes ilícitas (Ellicott, 1882). Esta postura también resalta la distancia entre el medio prohibido y el Dios que Saúl dice buscar. Kent desarrolla una lectura académica que enfatiza la oscuridad narrativa del episodio y el efecto de “decepción” que recae sobre Saúl (Kent, 2014).
C. Engaño humano o manipulación
Una posibilidad discutida, aunque menos convincente para muchos, es que la médium “fabricó” la escena. El texto, sin embargo, incluye elementos que complican esa salida, como el grito de terror de la mujer (RVR1960, 1 Samuel 28:12), lo cual varios comentaristas consideran indicio de un evento fuera de su expectativas (Keil & Delitzsch, 1900; Ellicott, 1882).
Lo decisivo aquí, para fines pedagógicos y públicos, no es “forzar la unanimidad”. Lo decisivo es mostrar que el debate serio hace lo siguiente: cita el texto, diferencia niveles, declara supuestos y reconoce dónde termina la evidencia y comienza la inferencia.
4. El aporte técnico: términos, notas y precisión conceptual
El vocabulario del pasaje refuerza el punto metodológico. En 1 Samuel 28 la mujer es descrita como “médium”. En estudios de traducción, el término hebreo asociado suele discutirse por su relación con las prácticas de necromancia. Las notas de traducción de la NET Bible explican el trasfondo y el campo semántico del término y ayudan a evitar lecturas anacrónicas o psicológicas (The NET Bible, 2005, 1 Samuel 28:7, translator’s note). La nota no resuelve el dilema “Samuel o suplantación”, pero mejora la conversación porque obliga a definir el fenómeno antes de diagnosticarlo.
En el mundo de la asesoría pública, esto tiene un paralelo obvio: un analista que no define los términos termina discutiendo sombras. Y quién llama “traición” a quien le exige precisión.
5. La niebla de guerra aplicada a la conversación pública
El arte de la guerra se ha leído durante siglos porque reconoce algo incómodo: la realidad estratégica está cubierta por una niebla de información incompleta, señales ambiguas, incentivos para engañar y sesgos del propio observador (Sun Tzu, 1910/2005). Esa niebla no se elimina con más pasión; se gestiona con método.
1 Samuel 28 es, en esencia, un episodio bajo niebla. El texto entrega datos firmes (Saúl consulta, Dios guarda silencio por medios legítimos, la médium describe una aparición, se pronuncia juicio), pero deja abierto el mecanismo. El lector responsable, entonces, hace lo que haría un analista responsable: construye hipótesis, pesa las evidencias, reconoce límites y evita absolutismos. El lector inmaduro hace lo contrario: toma una hipótesis y la declara dogma; si alguien pregunta por fuentes, lo acusa de “no tener fe” o “ser tibio”.
Y aquí viene el golpe que algunos de nuestros “amigos” conservadores necesitan oír: no se puede reclamar amor por la verdad con hábitos intelectuales de propaganda. Un conservadurismo serio no es el que grita más fuerte; es el que demuestra disciplina ante la evidencia, sobriedad en las inferencias y respeto por la complejidad.
6. El punto central: integridad analítica como virtud moral
Crónicas no discute la mecánica del evento; sí la infidelidad (RVR1960, 1 Crónicas 10:13-14). Esa decisión literaria es una lección ética: Saúl quería dirección sin obediencia, certeza sin sumisión, resultado sin proceso. El texto lo desnuda. Y eso aplica de forma brutalmente actual a líderes, asesores y comentaristas que quieren “conclusiones” sin disciplina y “autoridad” sin responsabilidad.
En el aula, este pasaje se convierte en un ejercicio de formación de carácter intelectual: aprender a decir “esto es lo que el texto afirma”, “esto es lo que infiero”, “esto es plausible”, “esto no puedo probarlo”. Esa estructura, cuando se aplica a la política, la seguridad, la economía o la cultura, distingue al analista del repetidor.
Conclusión
El episodio de Endor no es una invitación a la curiosidad esotérica. Es una advertencia sobre lo que ocurre cuando el liderazgo pierde la brújula moral y el criterio metodológico. Como instrumento pedagógico, 1 Samuel 28 enseña que un mismo texto puede admitir interpretaciones distintas sin que ello implique automáticamente una guerra, siempre que la búsqueda de la verdad sea sincera y las fuentes sean tratadas con honestidad (Keil & Delitzsch, 1900; Ellicott, 1882; Kent, 2014). Y como instrumento cívico, enseña que una comunidad que presume defender la verdad no puede darse el lujo de formar opinadores con hábitos de análisis pobres.
Si queremos conservadores que sean verdaderos custodios de la verdad y no solo activistas del aplauso, hay que empezar por lo básico: método, fuentes, humildad y responsabilidad. Endor no fue un triunfo de la “información alternativa”. Fue el epitafio de un liderazgo que dejó de obedecer y, en el proceso, dejó de pensar.
Referencias (APA 7)
Biblia Reina-Valera 1960. (1960). Sociedades Bíblicas Unidas.
Ellicott, C. J. (1882). An Old Testament commentary for English readers (Vol. 3). Cassell, Petter, Galpin.
Keil, C. F., & Delitzsch, F. (1900). Biblical commentary on the Old Testament (Vol. 2, Joshua, Judges, Ruth, 1 and 2 Samuel). Eerdmans.
Kent, G. J. R. (2014). “Call up Samuel”: Who appeared to the witch at En-Dor? (1 Samuel 28:3-25). Andrews University Seminary Studies, 52(2), 141–160.
Sun Tzu. (2005). The art of war (L. Giles, Trans.). Project Gutenberg. (Obra original publicada ca. siglo V a. C.; traducción original publicada en 1910).
The NET Bible. (2005). New English Translation Bible: Full notes edition. Biblical Studies Press.
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Daniel Marte, PhD
Daniel Marte es un reconocido académico y profesional con una destacada trayectoria en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Obtuvo su doctorado (Ph.D.) en la prestigiosa Universidad de Georgetown en Washington, D.C., y cuenta con dos maestrías: una en Administración Pública (M.P.A.) y otra en Administración de Empresas (M.B.A.) de la misma institución. Además, posee una Maestría en Sistemas de Información (M.I.S.) y un Bachillerato en Administración (B.B.A.) de la Universidad de Maryland, College Park.
A lo largo de su carrera, Daniel ha enriquecido su formación académica con certificados ministeriales de instituciones reconocidas, como las Asambleas de Dios, Berean School of the Bible y Global University. Actualmente, se desempeña como profesor en línea en la McCourt School of Public Policy de Georgetown University y el Departamento de Política de NYU-Wilf Family, donde imparte cursos especializados en Ciencias Políticas, Política Internacional y Política en el Medio Oriente.
La pasión de Daniel por la enseñanza se complementa con su dedicación a la investigación y la escritura. Es autor de un libro basado en su tesis doctoral, utilizado como texto de referencia en destacadas universidades de los Estados Unidos, como la National Defense University, National War College, Army War College, American University y la Ford School of Public Policy de la Universidad de Michigan, Ann Arbor.
Con más de 35 años de experiencia combinada en las fuerzas armadas y el Departamento de Estado de los Estados Unidos, Daniel ha trabajado en seguridad nacional e inteligencia, además de servir como asesor para los comités de inteligencia y defensa del Congreso de los Estados Unidos, abarcando tanto la Cámara de Representantes como el Senado.
Elizabeth Marte
Elizabeth, esposa de Daniel, es una destacada profesional de la salud con una sólida carrera en enfermería. Obtuvo su Bachillerato en Ciencias de la Enfermería (BSN) en la Universidad Interamericana de Puerto Rico y ha acumulado una vasta experiencia como enfermera registrada (RN) en hospitales y centros de diálisis. Actualmente, se encuentra cursando estudios conducentes a un grado doctoral en Psicología Clínica (PsyD.) en la Universidad Albizu.
Compromiso con la comunidad y la fe
Daniel y Elizabeth son miembros de la Iglesia de Dios Pentecostal, M.I. Bo. Arenales Altos de Isabela, Puerto Rico, donde están bajo la guía del Pastor Milton Alvarado. Su participación en la comunidad de fe refuerza su compromiso tanto con la educación como con la espiritualidad, combinando su pasión por el servicio académico y ministerial con su vida personal y profesional.
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