“El odio no produce justicia. El odio no trae paz. El odio solo multiplica la tiniebla que dice combatir.” — Dr. Daniel Marte
En los últimos días, Puerto Rico ha sido testigo, a través de las redes sociales, de una avalancha de opiniones lanzadas por supuestos influencers, analistas improvisados y voces que se autoproclaman conservadoras y cristianas, pero que hablan de Israel, de Estados Unidos y del conflicto con Irán con una ligereza tan temeraria como peligrosa. Para muchos de ellos, toda decisión de Washington respondería, supuestamente, a una manipulación israelí, como si la principal potencia del mundo fuese una simple marioneta sin cálculo estratégico propio. Esa narrativa no solo es intelectualmente pobre. Es moralmente irresponsable.
Hace unas semanas, en una emisora radial (Inspira 88.1), advertí que una de las dimensiones más peligrosas de esta crisis entre Estados Unidos, Israel e Irán no era solamente la militar ni la diplomática, sino también la religiosa. Irán sigue siendo un Estado regido por una estructura teocrática y, en medio de la actual escalada, las agencias de seguridad y los cuerpos policiales en Estados Unidos y Europa han advertido de un aumento del riesgo de terrorismo, de extremismo violento y de ataques inspirados por la coyuntura internacional. Europol habló de “repercusiones inmediatas” para la seguridad europea, con una mayor amenaza de terrorismo, extremismo violento y ciberataques. [1][2]
Los hechos recientes deberían bastar para despertar a los distraídos. El 12 y 13 de marzo de 2026, Reuters informó sobre un ataque dirigido contra una sinagoga en el área de Detroit y sobre otro incidente violento en Old Dominion University, en Virginia, que el FBI investiga como terrorismo. En ambos casos, el contexto inmediato era una atmósfera nacional de alta tensión tras la escalada del conflicto con Irán. Reuters también informó de un incidente en Nueva York que la policía investigó como terrorismo inspirado por ISIS, así como de otro caso en Texas, en el que las autoridades indagaban un posible nexo terrorista y hallaban referencias visibles a Irán. [3][4][5][6][7]
No sostengo que toda voz crítica produzca violencia. Sostengo algo más sobrio, y por eso mismo más serio: cuando una sociedad normaliza el lenguaje incendiario, la caricatura del adversario y la demonización constante de pueblos, credos y alianzas complejas, crea un clima moral donde el fanatismo encuentra oxígeno. La palabra irresponsable rara vez mata por sí sola, pero con frecuencia prepara el terreno para que otros crucen la línea.
Ese es precisamente el punto que demasiados se niegan a entender en Puerto Rico.
Nuestra isla no vive en aislamiento ni moral ni cultural. Puerto Rico es una sociedad plural, compleja y religiosamente diversa. Aquí conviven católicos, protestantes, judíos, musulmanes y personas de múltiples tradiciones o de ninguna. Somos, nos guste o no, un cruce de sensibilidades, identidades y lealtades. En una realidad así, jugar con discursos de odio, caricaturizar comunidades enteras y alimentar resentimientos importados como si fuesen entretenimiento ideológico no es un acto de valentía. Es una imprudencia social de enormes proporciones.
La historia ofrece advertencias demasiado claras como para fingir ignorancia. En Ruanda, la radio no fue un accesorio marginal del genocidio de 1994. Las Naciones Unidas han recordado expresamente que la radio sirvió tanto para fomentar la convivencia como para incitar el odio, y que en Ruanda fue un vehículo poderoso de incitación durante el genocidio contra los tutsis. [8] En la Alemania nazi, el Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos explica que la propaganda se utilizó eficazmente para obtener apoyo social y facilitar la persecución, la guerra y hasta el genocidio. [9] En Irlanda del Norte, el conflicto sectario conocido como The Troubles se prolongó aproximadamente entre 1968 y 1998 y dejó unas 3.600 muertes y más de 30.000 heridos. [10]
La lección es siempre la misma. El odio rara vez aparece de golpe con uniforme. Casi siempre llega primero en forma de palabras, eslóganes, burlas, rumores, simplificaciones y consignas repetidas hasta que la conciencia moral se adormece. Primero se ridiculiza. Luego se deshumaniza. Después se justifica lo injustificable.
Por eso George Washington, en su célebre carta de 1790 a la congregación hebrea de Newport, dejó una frase que sigue siendo una advertencia para cualquier nación que aspire a llamarse civilizada: “A la intolerancia, ninguna aprobación; a la persecución, ninguna ayuda”. La formulación original en inglés, preservada en los archivos históricos estadounidenses, dice: “to bigotry no sanction, to persecution no assistance”. [11] No fue una frase decorativa. Fue una declaración de principio. Una república seria no legitima la intolerancia ni le presta auxilio moral a la persecución, aunque esta venga disfrazada de fervor popular, activismo digital o supuesta pureza ideológica.
Martin Luther King Jr. lo expresó con una claridad moral que sigue siendo ineludible: “La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad; solo la luz puede hacerlo. El odio no puede expulsar al odio; solo el amor puede hacerlo”. El National Park Service conserva esa cita, tomada de Strength to Love (1963). [12] La frase no es sentimentalismo barato. Es una verdad moral y política. El odio no corrige errores geopolíticos. El odio no produce justicia. El odio no trae paz. El odio solo multiplica la tiniebla que dice combatir.
La advertencia bíblica no es menos directa. Oseas 8:7 declara: “Porque sembraron viento y torbellino segarán”. [13] El principio es transparente. Quien siembra agitación cosecha desorden. Quien alimenta resentimiento cosecha fractura. Quien trivializa el fanatismo no demuestra compasión ni lucidez. Demuestra desconocimiento de la naturaleza humana y desprecio por las lecciones más básicas de la historia.
Aquí conviene hablar con franqueza.
Muchos de los que hoy azuzan emociones contra Israel, contra los judíos o contra la alianza entre Israel y Estados Unidos creen que participan en un debate geopolítico sofisticado. En realidad, demasiados apenas reciclan resentimientos, consignas mal digeridas y teorías simplistas para ganar atención, aplausos y visibilidad. No están aportando análisis. Están aportando temperatura. No están elevando la discusión. La están degradando.
Lo más preocupante es que, si ocurriera una tragedia mayor, serían esos mismos los primeros en publicar mensajes de repudio, a fingir sorpresa y a tomar distancia del clima de hostilidad que ayudaron a crear. Así opera la cobardía moral de nuestro tiempo: se incendia el ambiente con palabras y luego se pretende lavarse las manos cuando aparecen las consecuencias.
Puerto Rico no necesita más provocadores digitales disfrazados de conciencia pública. Necesita prudencia, madurez, memoria histórica y responsabilidad moral.
Criticar políticas públicas es legítimo. Debatir alianzas internacionales es legítimo. Examinar el comportamiento de cualquier gobierno, incluidos los de Israel y de Estados Unidos, es legítimo. Pero una cosa es el análisis serio y otra muy distinta es alimentar el odio étnico, religioso o civilizacional bajo la excusa de comentar la actualidad. Esa línea debe trazarse con claridad.
El verdadero conservadurismo no se construye con rabia desordenada. Se construye con juicio. El verdadero cristianismo no se expresa mediante el resentimiento tribal. Se expresa con verdad, responsabilidad y dominio propio. Y la verdadera libertad de expresión no exonera a nadie de las consecuencias morales de su discurso.
Por eso la advertencia sigue en pie.
Tengan mucho cuidado con el odio que están sembrando. Tengan mucho cuidado con la ligereza con que demonizan pueblos, religiones y alianzas estratégicas complejas. Tengan mucho cuidado al convertir las redes en una fábrica de resentimiento. Porque cuando una sociedad comienza a jugar irresponsablemente con la intolerancia, con el fanatismo y con la propaganda, casi nunca reconoce el peligro a tiempo.
Y cuando por fin lo reconoce, muchas veces ya es demasiado tarde.
Referencias
[1] Reuters. “White House halts security bulletin warning of Iran-related threats.” 7 de marzo de 2026. (Reuters)
[2] Reuters. “Europol warns Iran crisis raises threat of terror, extremism, cyberattacks.” 5 de marzo de 2026. (Reuters)
[3] Reuters. “Michigan synagogue, Virginia university targeted in unnerving day of US violence.” 13 de marzo de 2026. (Reuters)
[4] Reuters. “Suspect shot dead after crashing truck into Detroit-area synagogue.” 12 de marzo de 2026. (Reuters)
[5] Reuters. “FBI investigating fatal Virginia university shooting as act of terrorism.” 12 de marzo de 2026. (Reuters)
[6] Reuters Video. “Explosives near Mamdani’s home probed as ‘ISIS-inspired terror ’ in March 2026. (Reuters)
[7] Reuters. “FBI probes possible terror link to Texas shooting that left three dead, 14 injured.” 2 de marzo de 2026. (Reuters)
[8] United Nations. “United Nations to Host Online Round Table on Role of Radio in Genocide against Tutsi in Rwanda.” 16 de noviembre de 2020. (United Nations Press)
[9] United States Holocaust Memorial Museum. “La propaganda nazi.” Enciclopedia del Holocausto. (Holocaust Encyclopedia)
[10] Encyclopaedia Britannica. “The Troubles.” Actualizado el 4 de marzo de 2026. (Encyclopedia Britannica)
[11] Texto histórico citado por archivos oficiales y registros presidenciales estadounidenses sobre la carta de George Washington a la congregación hebrea de Newport, 1790: “to bigotry no sanction, to persecution no assistance.” (Trump White House Archives)
[12] National Park Service. “Quotations, Martin Luther King, Jr. Memorial.” Cita de Strength to Love (1963). (National Park Service)
[13] Biblia, Oseas 8:7, Reina-Valera 1960. (biblegateway.com)
Puedo darte ahora una segunda versión, más breve y todavía más afilada, para Facebook o para la introducción del blog.


